Queremos saber
Cómo va esa historia. Al final, ésa es la cuestión. Como decía, estamos rodeados de historias. Todo acaba reducido a una historia. El que ha sufrido un naufragio quiere contarlo. Quiere explicar lo que le ocurrió. El que estuvo perdido, el que se fue lejos. Todos quieren contar lo que les pasó. El que estuvo en una contienda y salió victorioso quiere contar su historia. Pero también el derrotado quiere contar su versión de la historia. Todos queremos contar nuestras historias. Somos criaturas que cuentan su historia. Y a la vez nos gusta oír las historias de los otros. Somos seres humanos. Queremos escuchar las historias de los otros seres humanos. Queremos que nos cuenten qué ocurrió. Qué clase de palabras se dijeron. Cómo fueron sucediéndose los hechos. Y también queremos algo más. Queremos saber cómo acabó todo. Queremos conocer el final. Queremos finales felices. No nos importa que las historias que nos cuenten sean demasiado trágicas o luctuosas. De hecho, nos agrada llorar. Nos agrada sentir piedad por los dramas ajenos. Pero sí, queremos oír el final. Nos gustaría oír un final para el irlandés. Nos gustaría saber qué va a ser de él, cómo acaba su historia. Aunque sólo sea un final narrativo, y no el final de su vida.
Chivite en Insomnio.
Septiembre 25, 2007 a 9:05 pm
Anda, si has hecho un blog y todo.
Septiembre 26, 2007 a 12:04 am
¿Ves, nena? Como enanos, me nacen como enanos los blogs. Que no, que tenía ganas de tener uno parecido al que tuvo Mishkin sólo de fragmentos que me gustan y que después de apuntarlos y releerlos pues eso, que me ha dado por subirlos al blog.
Ah, en wordpress es sencillo abrir blogs.
Un guiño, muñeca.