En realidad, toda nostalgia va más o menos por ahí. No echamos de menos el tiempo pasado, sino todo lo que entonces pudimos hacer y no hicimos. El fruto que podríamos haberle sacado a ese tiempo. Las conversaciones inconclusas. Lo que al final nunca pudimos o quisimos aclarar. Lo que habíamos pensado emprender y malograrnos. Las relaciones irresueltas. Todo lo que quedó en proyecto, en conato de inicio, en un tímido y burdo intento de.
Pero eso, no es nada. Tampoco eso es nada. Polvo de nada.
Chivite. Insomnio.